[TN 15] Turandot

Turandot, por Kinuko Y. Craft

Capítulo XV
Donde se besa al demonio

Martes, 19 de Noviembre de 2019

La luz se extingue y la oscuridad nos rodea, de las heridas abiertas en la Tierra surgen infinidad de demonios, agitando el mundo, con sus justos reclamos ignorados por demasiado tiempo. Sus quejas y gemidos inquietan nuestros días e invaden nuestros sueños, convirtiéndolos en pesadillas. Acomodáos cerca del fuego y escuchad con atención porque puede que ese sea el remedio para los males que nos acechan…

En este periodo de desgobierno, vamos a ver danzar entre las llamas algunos fantasmas que en apariencia no tienen conexión… De hecho, conoceremos un cuento en dos versiones, animadas por sensibilidades muy distintas desde dos tiempos y lugares alejados, la Persia medieval y la Francia de la Ilustración y el Romanticismo. Esta noche nos acercaremos a sus versiones europeas, que aparecen por primera vez en el s.XVIII y cristalizan en forma de ópera a principios del XX. Turandot, de Giacomo Puccini es una historia que – tal vez insospechadamente-, nos permitirá hablar de aspectos muy detallados del trabajo con la Sombra.

Texto en español de Turandot
Programa de “Música y Significado” dedicado a Turandot, con Luis Angel de Benito e Irene de Juan

Ir a descargar

Imagen: Turandot, por Kinuko Y. Craft

[EP 110] – Brujería y Territorio

f3512662843695895599234fd58a3bea

La brujería demanda cuestionar a cada paso, cada lección o noción aprendida acerca de lo que tanto nosotros, como el mundo que nos rodea, somos. Empezamos cuestionando qué significa ser humano, cuáles son nuestras posibilidades reales, y a medida que tiramos del hilo vamos descubriendo una realidad oculta, refugiada tal vez, bajo la apariencia de lo más cotidiano. Tarde o temprano en esta búsqueda reencontramos la noción del Territorio.

En el programa de hoy hablamos de brujería tradicional y su relación con el Territorio, os contamos de dónde surgió la iniciativa TERRA, cómo está planeada, y cómo podéis inscribiros. Por último, relatamos un cuento iroqués: “El viejo al que atacaban todas las enfermedades”.

Ir a descargar

 

Acerca de la noche, Henry Beston

Masaaki Sasamoto

“Nuestra fantástica civilización ha perdido el tacto con la naturaleza, y con ninguna otra cosa más que con la noche. Nuestros antepasados, agazapados en una cueva alrededor del fuego, no temían a la noche; le temían, en cambio, a las energías y criaturas a las cuales la noche da poder; nosotros, de la época de las máquinas, habiéndonos hecho de enemigos nocturnos, ahora sentimos repulsión por la oscuridad. Con luces y más luces, nosotros conducimos el vacío y la belleza de la noche de vuelta a los bosques y el mar; las pequeñas villas, los caminos incluso, no tienen un ápice de ella. ¿Le temen los modernos, quizá, a la noche? ¿Le temen a la vasta serenidad, el misterio del espacio infinito, la austeridad de las estrellas? […] la civilización actual está llena de gente que no tiene la más ligera noción del carácter (o de la poesía) de la noche; que nunca han visto la noche. […] conocer sólo la noche artificial, es tan absurdo y malvado como conocer sólo el día artificial.”

Henry Beston, The Outermost House, 1923

Separador

Imagen: Masaaki Sasamoto

TN10 – La Dama y el Jándalo

drkpdy-d9e34e36-70a8-4261-ba08-4ec3e1b5b7f7

Capítulo X
De los efectos de lo Terrible y lo Maravilloso

El cuento de hoy es el último audio que grabé para Encrucijada Pagana, antes de recuperar el proyecto. No se llegó a publicar, y en agradecimiento por vuestro apoyo en esta nueva etapa, quería entregároslo como una de esas cartas que llegan mucho después de lo previsto a su destinatario, pero que llegan, quizá, en el momento adecuado. Aunque sea en susurros…

La de hoy es una leyenda, una historia de traición y justicia poética, contada a medias entre Cantabria y Cataluña, dado que en cada uno de estos territorios se conserva una versión que recuerda lo que la otra ha olvidado. La Dama y el jándalo, recopilada por el cántabro Manuel Llano, se encuentra entre los apuntes del catalán Joan Amades referida como la leyenda del Gos Nonell (Perro Nonell). De este modo, lo que algunos autores relacionan con los gigantes y criaturas de la nieve, se puede vincular también con los sabuesos infernales, ligados -cómo no- a la Caza Salvaje. Aparecerán también en el relato las Anjanas, entidades feéricas relacionadas con las damas del agua y del invierno. A través de estos personajes, y sus interacciones, hablaremos de los efectos de lo Terrible y lo Maravilloso en aquellos que recorren los caminos torcidos.

Ir a descargar

Imagen: Hellhounds, Inc.

La Muerte tiene sus propios tiempos

saturnmo1999
La Muerte tiene sus propios tiempos.
Sólo nos sorprende cuando olvidamos que nada en este mundo le es ajeno.
 
No siempre le es posible anunciar su llegada, o detenerse a tocar a la puerta, pero nunca és una ladrona. Desde mucho antes de que fueran levantadas, guarda las llaves de todas las casas que alguna vez habitamos, o habitaremos.
 
La muerte es una visita que merece ser recibida con atención. De vez en cuando, al pasar cerca, nos deja entrever lo que se encuentra al otro lado de esas ventanas que nosotros olvidamos limpiar, y que ella abre hacia un aire y una luz insospechados en el refugio de nuestros muros.
 
Algo se va hacia esos espacios desconocidos, pero, al mismo tiempo, algo de ellos se cuela en nuestras vidas, empapándolas, insuflando un aliento de estrellas en el discurrir de la cotidianidad, descendiendo a la raíz temblorosa, preñándola del recuerdo de los horizontes por cruzar.
Separador

0 Al Este del Sol, al Oeste de la Luna 0

reginald knowles

Hubo un tiempo en el que aceptar que nunca podemos dar por cierto que veremos otra primavera era más sencillo. En aquel pasado, el paisaje era el escenario, y no había otra iluminación que la proporcionada por el sol, la luna o el fuego. La huella viva en la memoria de lo terrible y maravilloso hacia incecesarios trucos y embelesamientos. En esas noches crueles y bellísimas hombres, mujeres y todo tipo de espírituas y criaturas se reunían, y así mismo se reunían sus glorias y sus miserias, y compartían las historias que hacían de su vida algo más que mera supervivencia.

Aún hoy, si por algún motivo nos vemos momentáneamente liberados de las redes del convencionalismo, notamos cómo cuando la oscuridad gana terreno, y el frío araña los cristales de nuestras ventanas, renace un impulso al relato, al tejido común de la palabra sobre el silencio helado. Un sombrío mendigo, anciano y ranqueante, toca a nuestra puerta y si decidimos darle cobijo, descubrimos que lo sigue un desfile interminable de recuerdos, una corte innumerable de historias que, siendo ajenas, podemos reconocer y, siendo nuestras, no nos pertenecen por completo.

Un programa largo y relativamente denso, como los platos que se cocinan en invierno y por los mismos motivos. Dos cuentos noruegos nos servirán de guía en este recorrido por las noches más oscuras del año: Al Este del Sol, al Oeste de la Luna y Valemon el Rey Oso Blanco, compilados por los folkloristas Peter Christen Asbjørnsen y Jørigen Moe, y publicados por primera vez en 1841.

Ir a descargar

Separador

Imagen: Reginald L. Knowles y Horace J. Knowles, para Norse Fairy Tales, 1910

TN09 – La Hija Desobediente

 

Capítulo IX
De los encuentros con el Diablo

La Leyenda del Pas de la Guineu (Paso del Zorro) guarda cierto parecido con otras leyendas y baladas tradicionales protagonizadas por jóvenes desobedientes. A diferencia, sin embargo, de la mayoría de las historias de este tipo, el encuentro con los seres de otro mundo tiene lugar a mediados de agosto y  el habitual punto de confluencia entre mundos, la encrucijada, es sustituido por otro tramo característico de los caminos: un paso estrecho.

¿Cuál es el secreto de los cuentos? Los cuentos están hechos para desafiar los límites del tiempo y la geografía, sobreviven a lo largo de incontables generaciones, adaptando sus formas con tal de agradar a los anfitriones que les dan morada y llegan a considerarlos parte de su familia, pues creen que abraza su espíritu y les pertenece.

Y sin embargo, el cuento no es de nadie, es un eterno extraño, porque pertenece al mundo, y sigue siempre su viaje dejando una parte de sí en cada huella trazada. El cuento es un espejo de palabras, antiguo como el reflejo de la luna sobre las aguas, e igualmente ambiguo. Puede bajar el cielo a la tierra, o devenir un sendero a las profundidades, puede mostrarnos lo que somos y lo que no somos, lo que fuimos o podemos llegar a ser. Como una puerta, puede señalar un límite, o invitarnos a cruzar al otro lado.


Ir a descargar

Separador

Imagen: Jason Holley, portada de “Trouble”, álbum de Ray LaMontagne, 2004

Dionisio y el espejo

zagreo-5

 

… ¡Ah, doncella Perséfone! ¡No podrías encontrar modo de escapar de tu apareamiento! No, un dragón fue tu compañero, cuando Zeus cambió su rostro y acudió, rodando en una espiral amorosa a través de la oscuridad hasta el rincón de la habitación de la doncella, y sacudiendo sus velludas cabelleras, deslizándose, arrulló los ojos de esas criaturas de su misma forma que custodiaban la puerta hasta el sueño. Lamió suavemente la figura de la chica con labios seductores. Por este matrimonio con el dragón celestial, el útero de Perséfone se hinchó de frutas vivas, y ella le dio a Zagreo, el bebé cornudo, quien ascendió al trono celestial de Zeus y blandió un rayo en su pequeña mano, y recién nacido, se irguió con rayos en sus tiernos dedos.

Por el resentimiento feroz de la implacable Hera, los Titanes se untaron astutamente sus rostros redondos con una tiza engañosa, y mientras contemplaba su rostro cambiante reflejado en un espejo, lo destruyeron con un cuchillo infernal. Allí donde sus extremidades habían sido cortadas lentamente por el acero de los Titanes, el final de su vida fue el comienzo de una nueva vida como Dionisio. Apareció en otra forma y se transformó en muchas formas: ahora joven como el astuto Crónida [Zeus] sacudiendo la égida, ahora como el antiguo Kronos de rodillas pesadas, portador de la lluvia. A veces un bebé curiosamente formado, a veces un joven loco con la sombra de los primeros vellos oscuros bajo su barbilla. Otra vez, un león mimético emitió un horrible rugido de rabia furiosa desde una salvaje garganta, mientras levantaba un cuello cubierto por una espesa melena oscura, golpeando su cuerpo a ambos lados con el látigo la cola ondeando sobre su peluda espalda. Luego, abandonó la apariencia del león para lanzar un relincho resonante, apareciendo un caballo indómito alzando el cuello para rechazar el imperioso diente de la mordida, y en ese movimiento, blanqueó su mejilla con blanca espuma. Luego surgió de su boca un siseo silbante, en la forma de una encrespada serpiente cornuda, cubierta de escamas, sacando la lengua de su garganta abierta, y saltando sobre la sombría cabeza de algún Titán que rodeaba su cuello en serpentinas espirales. Luego dejó la forma del inquietante reptador y se convirtió en un tigre con hermosas rayas en su cuerpo; y aún como un toro rugiente, golpeó a los Titanes con cuerno afilado. Así luchó por su vida, hasta que Hera de la garganta celosa bramó ásperamente por el aire, ¡esa madrastra resentida! Y las puertas del Olimpo resonaron con el eco en su garganta celosa desde el cielo. Entonces el toro audaz se derrumbó: los asesinos, cada uno ansioso por su turno con el cuchillo, despedazaron a Dionisio en forma de toro.

Después de que los primeros Dionisos fueron masacrados, el padre Zeus aprendió el truco del espejo con su imagen reflejada. Atacó a la madre de los Titanes [Gaia, la Tierra] con una marca vengativa, y encerró a los asesinos del astado Dionisio tras la puerta del Tártaro: los árboles ardieron, el cabello de la sufriente Gaia se chamuscó con el calor. Él encendió el Este: las tierras de la aurora de Bactria ardieron bajo relámpagos candentes, las olas asirias incendiaron el vecino mar Caspio y las montañas indias, el Mar Rojo hizo rodar oleadas de llamas y calentó al árabe Nereo [mar]. El oeste opuesto, también el fogoso Zeus, arremetió con el rayo en amor por su hijo; y bajo el pie de Céfiro [el Viento del Oeste] el ardiente mar occidental escupió una corriente brillante; los picos septentrionales, e incluso la superficie del helado mar del Norte burbujeó y ardió: bajo el clima del nevado Capricornio, el cuarto meridional hirvió con chispas aún más calientes. Océano derramó ríos de lágrimas de sus ojos llorosos, una libación de oración suplicante. Entonces Zeus calmó su ira a la vista de la tierra quemada; se compadeció de ella y lavó con agua las cenizas de las ruinas y las heridas del fuego de la tierra. Entonces Zeus portador de la lluvia cubrió todo el cielo con nubes e inundó toda la tierra…”

Nonno, Dionysiaca, Libro VI

Separador

Imagen: Joven Dionisio en un tigre, Mosaico de la Casa del Fauno, Pompeya.

El Mirall Màgic / El Espejo Mágico

Presente desde la antiguedad en el inventario de las herramientas mágicas, las aplicaciones operativas del espejo son extensas y variadas y van más allá de sus usos folclóricos como objeto protector y propiciatorio, o como componente en la fabricación de talismanes más elaborados. Empleado con conocimiento y comprensión de sus facetas más profundas, el espejo en contexto ritual tiene la propiedad de potenciar los efectos de la conjuración y la clarividencia, y puede jugar un papel clave en la comunicación con espíritus y potencias, así como en iniciaciones y ritos de paso. […]

a través de El Mirall Màgic / El Espejo Mágico — El Gremi de l’Art

Algunas noches mi corazón pertenece a las fieras

Arthur_Wardle_-_The_Enchantress, 1901

 

Algunas noches mi corazón pertenece a las fieras.
No importa cuan gruesos sean los muros, ni cuan largas las distancias.
No importa bajo cuanto maquillaje haya aprendido a disfrazarme.

Aún escucho la llamada, el latido bajo tierra, el silbido entre las hojas.

No  importa mi falta de pureza,
la vergüenza de la domesticación,
la corrupción en que vivo.

Aún escucho la llamada, el crepitar de las llamas, el discurrir de las aguas.

Les digo que no merezco su mirada,
que no merezco las estrellas sobre esta cabeza llena de marañas,
que no merezco que esta tierra sostenga la blandura excesiva de mi cuerpo maltratado.

Y ellas se ríen, encendiendo mi sangre con sus rugidos, arrancándome la piel.
Porque conocen el hechizo que me convoca, el llamado que me arrastra.
Porque conocen el nombre de este corazón que les pertenece.

Algunas noches muero.
Caigo. Me hundo.
Me desintegro,
como una tripa desovillada,
en una masa de anónimos gusanos.
Luego ellos llegan,
como fuegos
danzan a mi alrededor,
vuelven a tejerme,
y me levantan con sus cantos.

Porque conocen la ígnea cualidad de mi Deseo,
enterrada bajo muchas capas de tierra,
envuelta en raíces,
convertida en semilla.

Así, en la Oscuridad, nos reunimos.
Y el Alba contempla ese largo abrazo nuestro,
deshecho en las lágrimas de una lluvia ligera.

Separador

Imagen: Arthur Wardle, The Enchantress, 1901