[TN 15] Turandot

Turandot, por Kinuko Y. Craft

Capítulo XV
Donde se besa al demonio

Martes, 19 de Noviembre de 2019

La luz se extingue y la oscuridad nos rodea, de las heridas abiertas en la Tierra surgen infinidad de demonios, agitando el mundo, con sus justos reclamos ignorados por demasiado tiempo. Sus quejas y gemidos inquietan nuestros días e invaden nuestros sueños, convirtiéndolos en pesadillas. Acomodáos cerca del fuego y escuchad con atención porque puede que ese sea el remedio para los males que nos acechan…

En este periodo de desgobierno, vamos a ver danzar entre las llamas algunos fantasmas que en apariencia no tienen conexión… De hecho, conoceremos un cuento en dos versiones, animadas por sensibilidades muy distintas desde dos tiempos y lugares alejados, la Persia medieval y la Francia de la Ilustración y el Romanticismo. Esta noche nos acercaremos a sus versiones europeas, que aparecen por primera vez en el s.XVIII y cristalizan en forma de ópera a principios del XX. Turandot, de Giacomo Puccini es una historia que – tal vez insospechadamente-, nos permitirá hablar de aspectos muy detallados del trabajo con la Sombra.

Texto en español de Turandot
Programa de “Música y Significado” dedicado a Turandot, con Luis Angel de Benito e Irene de Juan

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Imagen: Turandot, por Kinuko Y. Craft

[TN 13] Gatablanca

Janet & Anne Grahame Johnstone, ca1972

Capítulo XIII
 Acerca de las cosas que siempre estuvieron ahí
Martes, 8 de Octubre de 2019

El ciclo se repite, pero nosotros no somos ya los mismos, las viejas historias se desprenden de la pesada capa del tiempo y el desgaste, descubriendo el núcleo radiante de lo atemporal.

Tomándonos de la mano, nos arrastran a su propio reino, por un camino de zarzas, en cuyas espinas quedan presas, como mechones de lana, nuestras caducas ideas acerca de las cosas, el sutil velo de decepción que el cansancio va tejiendo sobre nuestros sentidos.Desnudados de este modo, desprovistos de armas, descendemos, de la mano de la historia, por las raíces del árbol del mundo, al encuentro de las riquezas desencantadas por nuestra capacidad de asombro, de todo aquello que creíamos perdido, pero siempre estuvo allí, donde se ve y se escucha como si fuera la primera vez.

El cuento de hoy es una obra literaria de finales del siglo XVII, escrita por Madame D’Aulnoy, pseudónimo de Maria Catalina Jumel de Berneville, nacida en 1650. Su vida estuvo llega de intrigas, fue asidua a los salones elegantes y a la compañía de aristócratas y literatos. Empezó a escribir cuentos de hadas, como otros autores y autoras, según la moda del momento:  Es la época en la que Charles Perrault escribió sus versiones de La Cenicienta, La bella durmiente o Caperucita Roja, versiones a las que a menudo se acusa de dulcificar la crudeza de sus precedentes orales.
Sin embargo, las formas literarias del cuento introducen los códigos propios de la época en la que son escritas, y nos ayudan a comprender un imaginario mucho más diverso y complejo del que les solemos atribuir, al mismo tiempo que conservan las claves del pasado.

[TN 12] Savitrí y Satyavan

Savitrí.jpg
Jueves, 15 de Agosto de 2019

Fuera de toda programación, queremos agradecer vuestra compañía, vuestra presencia y los mensajes que nos hacéis llegar. Así que los espíritus de la Encrucijada y la Torre Negra nos hemos confabulado para crear un talismán digno de una noche de plenilunio como ésta.

Los talismanes, esos preciados objetos destinados a recibir y contener las influencias celestes no se realizan exclusivamente con metales y piedras preciosas. Una pintura, un tapiz, pueden cumplir las mismas funciones. Y, por supuesto, también puede hacerlo una historia.

En esta noche viajaremos a la antigua India al encuentro de los reyes míticos para recordar a dos amantes, Savitrí y Satyavan, separados por la muerte y reunidos por el conocimiento. Un relato que nos habla acerca del trono y el exilio, el gobierno y la renuncia, lo civilizado y lo salvaje, el cuerpo y la palabra. Pero, sobre todo, nos devuelve al Misterio profundo de la Transmutación.

El texto completo de “Savitri: Una Leyenda y un Símbolo” de Sri Aurobindo en español puede encontrarse aquí: http://savitr.blogspot.com/

Por más vida, Miquel Martí i Pol

Karl Wilhelm Diefenbach

 

Nombras la belleza y todo se ilumina.

Deja que el tiempo fluya lentamente
entre el paisaje y tú
y que el silencio ponga acentos
de leve melancolía en cada cosa.

La blanda quietud que te rodea poco a poco
acoge aquel misterio
que te une a todo y a todo te incita.

No pienses jamás que es tarde, ni hagas preguntas.
Ahógate de horizontes.
Agotado,
en cada gesto te sentirás renacer.

“Por más vida”, Miquel Martí i Pol (1929 – 2003)

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Imagen: Karl Wilhelm Diefenbach, L’Innocence (La Jeune Fille au Serpent),1902

TN11 – El Canto del Marinero

Capítulo XI
Del Salto a lo Desconocido

A las puertas del solsticio de verano, dejamos atrás los altos y oscuros muros de la Torre, para acercarnos al mar y descender a una playa olvidada desde la que aún podemos contemplar las estrellas. Acomodáos cerca del fuego, porque el fuego siempre debe estar presente

Quedan escasos días para la que, en muchas regiones, se considera la noche más mágica del año, esa noche de altas hogueras, en la que incluso el más descreído se mancha de magia, las plantas alcanzan la cúspide de su virtud y las fronteras de la razón se diluyen lo suficiente para que podamos ver aquello a lo que normalmente estamos ciegos. Y tan mágicas como la noche y el fuego, son las aguas y la aurora que la sigue. En la que inicia el cuento de hoy, un cuento que tal vez muchos conocéis, pero algunas claves han permanecido guardadas en el silencio como un secreto. Un encuentro con lo maravilloso inmortalizado en el romancero castellano a mediados del siglo XVI, del que conoceremos también algunas insospechadas continuaciones.

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Imagen: Gustave Doré, ilustración para La balada del viejo marinero, 1876

El canto me conduce… , Carles Riba

Edward Burne Jones, The Wine of Circe, 1900
El canto me conduce, y  extraños animales
me rodean, puros, avezados a servir;
los reconozco como hijos de mi destino,
dulces al fuego y fieros a los augurios.

Ya para la muerte no preciso intérpretes;
vida arriba mi camino torna;
si lo que he aprendido no ha de dar fruto,
lo que he vivido no se contará por años.

Siento tan absoluto como mi paso el mundo:
la luz revela el clamor del corazón profundo
y es su medida. ¿Qué podría la sabiduría

valer? Locos actos míos que habéis hecho de mí
lo que soy, jauría ardiente, os confío el magno litigio;
de amor nos llenaremos, como de una presa.

Carles Riba, Salvatge Cor, 1952

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El cant em mena, i animals estranys
em volten purs, avesats a servir;
els reconec per fills del meu destí,
dolços al foc i fers als averanys.

Ja per la mort no em calen torsimanys:
és vida amunt que torna el meu camí;
si el que he après no fruitarà per mi,
el que he viscut no es comptarà per anys.

Sento absolut com el meu pas el món:
la llum revela el crit del cor pregon
i n’és la mida. ¿En què la saviesa

valdria? Folls actes meus que m’heu fet,
canilla ardent, us passo el magne plet;
i ens omplirem d’amor com d’una presa.

Carles Riba, Salvatge Cor, 1952

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Imagen: Edward Burne Jones, The Wine of Circe, 1900

Endymion, John Keats

Hans Thoma 1886, Endymion.jpg

 

Una cosa bella es un gozo eterno:
Su hermosura incrementa; nunca
se perderá en la nada, sino que guardará
un refugio para nosotros, y un reposo
lleno de dulces sueños, salud, y calmo respirar.
Así, cada mañana, tejemos
una guirnalda de flores que nos ate a la tierra,
a pesar del desaliento, de la inhumana carencia
de naturalezas nobles, de los días lúgubres,
de todos los senderos insalubres y oscuros
trazados para nuestra búsqueda. A pesar de todo,
alguna forma de belleza levanta el velo mortuorio
de nuestros espíritus oscuros. Así el sol, la luna,
los árboles viejos y jóvenes, brotando sombras benditas
para las simples ovejas; Así los narcisos
y el verde mundo que moran; Así los claros arroyos
que hacen de sí un refrescante cobijo
contra el rigor de la estación calurosa; Así el claro en medio del bosque,
salpicado en abundancia de rosas almizcleras:
Así también es la grandeza de los condenados
que hemos imaginado para los muertos poderosos;
Todos los encantadores cuentos que hemos escuchado o leído:
Una inagotable fuente de néctar inmortal,
derramada sobre nosotros desde las fronteras del cielo.

No sentimos meramente estas esencias
por una única, breve, hora. Tal como los árboles
que susurran entorno al templo pronto
aúnan su ser al templo mismo, así la luna,
la pasión poética, la gloria infinita,
nos acechan hasta convertirse en una luz encendida
en nuestras almas, y se vinculan tan pronto a nosotros
que, ya sea que brille el sol o nos cubra la sombra,
debe permanecer con nosotros, o perecemos.”

 

“Endymion” (Libro I, v. 1-33), John Keats, 1884.

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Imagen: Endymion, Hans Thoma, 1886

La canción de la sangre

Dante_Gabriel_Rossetti_-_The_Damsel_of_the_Sanct_Grael_(1874)

De una hoja de hemeroteca encontrada por azar…

“Soy blanca y roja; tengo la blancura de la nieve y el rojo del sol. Tengo el alba pureza de todo lo inmaculado y el obscuro color del fuego concentrado hasta lo indecible.

Soy blanca y roja; pero ya sea que alimente la vida vegetal o la gran vida de los animales, el movimiento incesante es mi distintivo. Yo asciendo y bajo por las venas de los árboles, de los arbustos, de las plantas; yo corro sin detenerme por venas y arterias. Mi riego engendra la vida; mi presencia produce el calor; mi ausencia ocasiona la muerte. Cuando no llego adonde debo, la muerte aparece; la muerte que va precedida del frío inaguantable, de la gangrena sin cura.

Soy blanca y roja; por mí alientan plantas y animales; por mí ha logrado el hombre vencer las fuerzas ciegas de la Naturaleza. Tan generosa soy cuando aparezco blanca, como cuando envío oleadas rojas a través de los organismos superiores. Por mí crecen los bosques, se pueblan de arbustos las montañas, estallan en flores los botones, palpitan en el aire embalsamado las policromadas alas de las mariposas, vuelan los pájaros y cantan el himno eterno, sin palabra, y de admirable ritmo; por mí las luciérnagas encienden sus diminutos faros, las abejas liban la miel del cáliz de las flores, triscan las ovejas, abren sus corolas las rosas y los claveles, y cuanto alienta, inmóvil o semoviente, crece y vive y goza o padece.

Yo soy la que, al ser derramada, fecunda la tierra; yo soy la que alimenta la llama de la inteligencia. Yo doy la vida, que nace entre mis olas; yo produzco la muerte que llega muchas veces envuelta entre mis ondas. Yo produzco la palpitación que es signo de vida; yo soy el alma madre, el principio mismo del movimiento.

Yo he recorrido en rojas oleadas los campos de batalla; yo he ascendido con fuerza incontrastable hacia los cerebros de soberana fuerza, para inspirar las ideas eternas como la inteligencia, claras como la luz, fuertes como la muerte. Yo soy el alma del alma, el espíritu del cerebro. Yo produzco el espasmo que engendra las ideas, que hace surgir la ciencia, que crea lo bueno y lo bello.

Soy blanca y roja; fría como lo inmóvil, caliente como el impulso vital. Soy blanca para sustentar unas vidas y roja para alimentar otras; ¡pero soy siempre fuerte, siempre soberana, siempre dueña y señora de la Vida!

La Canción de la Sangre, Album Salon, Año III, núm. 37, Barcelona, 1899

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Imagen:
Dante Gabriel Rossetti, The Damsel of the Sanct Grael, 1874

Acerca de la noche, Henry Beston

Masaaki Sasamoto

“Nuestra fantástica civilización ha perdido el tacto con la naturaleza, y con ninguna otra cosa más que con la noche. Nuestros antepasados, agazapados en una cueva alrededor del fuego, no temían a la noche; le temían, en cambio, a las energías y criaturas a las cuales la noche da poder; nosotros, de la época de las máquinas, habiéndonos hecho de enemigos nocturnos, ahora sentimos repulsión por la oscuridad. Con luces y más luces, nosotros conducimos el vacío y la belleza de la noche de vuelta a los bosques y el mar; las pequeñas villas, los caminos incluso, no tienen un ápice de ella. ¿Le temen los modernos, quizá, a la noche? ¿Le temen a la vasta serenidad, el misterio del espacio infinito, la austeridad de las estrellas? […] la civilización actual está llena de gente que no tiene la más ligera noción del carácter (o de la poesía) de la noche; que nunca han visto la noche. […] conocer sólo la noche artificial, es tan absurdo y malvado como conocer sólo el día artificial.”

Henry Beston, The Outermost House, 1923

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Imagen: Masaaki Sasamoto