109 – El Sueño de una Noche de Verano Encrucijada Pagana

Miércoles, 5 de Abril de 2019 En el programa de hoy hablamos de Shakespeare y del Sueño de una Noche de Verano, desde nuestra particular perspectiva; poniendo atención al folklore, al paganismo, la brujería y las tradiciones mágicas. Aunque el público general tenga en mente la imagen de las brujas de Macbeth y su caldero, […]

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El canto me conduce… , Carles Riba

Edward Burne Jones, The Wine of Circe, 1900
El canto me conduce, y  extraños animales
me rodean, puros, avezados a servir;
los reconozco como hijos de mi destino,
dulces al fuego y fieros a los augurios.

Ya para la muerte no preciso intérpretes;
vida arriba mi camino torna;
si lo que he aprendido no ha de dar fruto,
lo que he vivido no se contará por años.

Siento tan absoluto como mi paso el mundo:
la luz revela el clamor del corazón profundo
y es su medida. ¿Qué podría la sabiduría

valer? Locos actos míos que habéis hecho de mí
lo que soy, jauría ardiente, os confío el magno litigio;
de amor nos llenaremos, como de una presa.

Carles Riba, Salvatge Cor, 1952

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El cant em mena, i animals estranys
em volten purs, avesats a servir;
els reconec per fills del meu destí,
dolços al foc i fers als averanys.

Ja per la mort no em calen torsimanys:
és vida amunt que torna el meu camí;
si el que he après no fruitarà per mi,
el que he viscut no es comptarà per anys.

Sento absolut com el meu pas el món:
la llum revela el crit del cor pregon
i n’és la mida. ¿En què la saviesa

valdria? Folls actes meus que m’heu fet,
canilla ardent, us passo el magne plet;
i ens omplirem d’amor com d’una presa.

Carles Riba, Salvatge Cor, 1952

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Imagen: Edward Burne Jones, The Wine of Circe, 1900

Endymion, John Keats

Hans Thoma 1886, Endymion.jpg

 

Una cosa bella es un gozo eterno:
Su hermosura incrementa; nunca
se perderá en la nada, sino que guardará
un refugio para nosotros, y un reposo
lleno de dulces sueños, salud, y calmo respirar.
Así, cada mañana, tejemos
una guirnalda de flores que nos ate a la tierra,
a pesar del desaliento, de la inhumana carencia
de naturalezas nobles, de los días lúgubres,
de todos los senderos insalubres y oscuros
trazados para nuestra búsqueda. A pesar de todo,
alguna forma de belleza levanta el velo mortuorio
de nuestros espíritus oscuros. Así el sol, la luna,
los árboles viejos y jóvenes, brotando sombras benditas
para las simples ovejas; Así los narcisos
y el verde mundo que moran; Así los claros arroyos
que hacen de sí un refrescante cobijo
contra el rigor de la estación calurosa; Así el claro en medio del bosque,
salpicado en abundancia de rosas almizcleras:
Así también es la grandeza de los condenados
que hemos imaginado para los muertos poderosos;
Todos los encantadores cuentos que hemos escuchado o leído:
Una inagotable fuente de néctar inmortal,
derramada sobre nosotros desde las fronteras del cielo.

No sentimos meramente estas esencias
por una única, breve, hora. Tal como los árboles
que susurran entorno al templo pronto
aúnan su ser al templo mismo, así la luna,
la pasión poética, la gloria infinita,
nos acechan hasta convertirse en una luz encendida
en nuestras almas, y se vinculan tan pronto a nosotros
que, ya sea que brille el sol o nos cubra la sombra,
debe permanecer con nosotros, o perecemos.”

 

“Endymion” (Libro I, v. 1-33), John Keats, 1884.

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Imagen: Endymion, Hans Thoma, 1886

El Rito Negro, R. Anton Wilson

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“La diosa Isis desposó a su hermano mayor Osiris, a quien amaba mucho. Set, la vieja serpiente de la envidia, odió su felicidad y, a escondidas, mató a Osiris. Luego, para evitar cualquier posibilidad de resurrección, Set desmembró el cuerpo de Osiris y esparció los pedazos a lo largo del río Nilo. Cuando Isis supo lo que había ocurrido, clamó a Thoth, dios de la Eternidad, para que detuviera el flujo del Tiempo, de forma que ella pudiera encontrar todas las partes de Osiris antes de la puesta de sol. Y Thoth detuvo las alas del tiempo, y el universo permaneció quieto, e Isis salió llorando y afligida a rescatar uno por uno los fragmentos del difunto Señor Osiris. Y cuando los hubo recuperado todos, llevó a cabo el Rito Negro, y la eternidad volvió a dar a luz al Tiempo, y Osiris estaba vivo. Y el secreto del Rito Negro es el Secreto de los Secretos, e incluso aquellos que lo conocen, no lo conocen por completo; pero será revelado cuando sigamos a Isis y Osiris a las alturas, esto es, por el infinito colmado de estrellas sobre nosotros.”

Robert Anton Wilson, Cosmic Trigger, 1977

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Imagen: “Gold and Wax – Isis and Osiris”, Jeszika Le Vye, 2018(?)

La canción de la sangre

Dante_Gabriel_Rossetti_-_The_Damsel_of_the_Sanct_Grael_(1874)

De una hoja de hemeroteca encontrada por azar…

“Soy blanca y roja; tengo la blancura de la nieve y el rojo del sol. Tengo el alba pureza de todo lo inmaculado y el obscuro color del fuego concentrado hasta lo indecible.

Soy blanca y roja; pero ya sea que alimente la vida vegetal o la gran vida de los animales, el movimiento incesante es mi distintivo. Yo asciendo y bajo por las venas de los árboles, de los arbustos, de las plantas; yo corro sin detenerme por venas y arterias. Mi riego engendra la vida; mi presencia produce el calor; mi ausencia ocasiona la muerte. Cuando no llego adonde debo, la muerte aparece; la muerte que va precedida del frío inaguantable, de la gangrena sin cura.

Soy blanca y roja; por mí alientan plantas y animales; por mí ha logrado el hombre vencer las fuerzas ciegas de la Naturaleza. Tan generosa soy cuando aparezco blanca, como cuando envío oleadas rojas a través de los organismos superiores. Por mí crecen los bosques, se pueblan de arbustos las montañas, estallan en flores los botones, palpitan en el aire embalsamado las policromadas alas de las mariposas, vuelan los pájaros y cantan el himno eterno, sin palabra, y de admirable ritmo; por mí las luciérnagas encienden sus diminutos faros, las abejas liban la miel del cáliz de las flores, triscan las ovejas, abren sus corolas las rosas y los claveles, y cuanto alienta, inmóvil o semoviente, crece y vive y goza o padece.

Yo soy la que, al ser derramada, fecunda la tierra; yo soy la que alimenta la llama de la inteligencia. Yo doy la vida, que nace entre mis olas; yo produzco la muerte que llega muchas veces envuelta entre mis ondas. Yo produzco la palpitación que es signo de vida; yo soy el alma madre, el principio mismo del movimiento.

Yo he recorrido en rojas oleadas los campos de batalla; yo he ascendido con fuerza incontrastable hacia los cerebros de soberana fuerza, para inspirar las ideas eternas como la inteligencia, claras como la luz, fuertes como la muerte. Yo soy el alma del alma, el espíritu del cerebro. Yo produzco el espasmo que engendra las ideas, que hace surgir la ciencia, que crea lo bueno y lo bello.

Soy blanca y roja; fría como lo inmóvil, caliente como el impulso vital. Soy blanca para sustentar unas vidas y roja para alimentar otras; ¡pero soy siempre fuerte, siempre soberana, siempre dueña y señora de la Vida!

La Canción de la Sangre, Album Salon, Año III, núm. 37, Barcelona, 1899

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Imagen:
Dante Gabriel Rossetti, The Damsel of the Sanct Grael, 1874

Acerca de la noche, Henry Beston

Masaaki Sasamoto

“Nuestra fantástica civilización ha perdido el tacto con la naturaleza, y con ninguna otra cosa más que con la noche. Nuestros antepasados, agazapados en una cueva alrededor del fuego, no temían a la noche; le temían, en cambio, a las energías y criaturas a las cuales la noche da poder; nosotros, de la época de las máquinas, habiéndonos hecho de enemigos nocturnos, ahora sentimos repulsión por la oscuridad. Con luces y más luces, nosotros conducimos el vacío y la belleza de la noche de vuelta a los bosques y el mar; las pequeñas villas, los caminos incluso, no tienen un ápice de ella. ¿Le temen los modernos, quizá, a la noche? ¿Le temen a la vasta serenidad, el misterio del espacio infinito, la austeridad de las estrellas? […] la civilización actual está llena de gente que no tiene la más ligera noción del carácter (o de la poesía) de la noche; que nunca han visto la noche. […] conocer sólo la noche artificial, es tan absurdo y malvado como conocer sólo el día artificial.”

Henry Beston, The Outermost House, 1923

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Imagen: Masaaki Sasamoto

TN10 – La Dama y el Jándalo

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Capítulo X
De los efectos de lo Terrible y lo Maravilloso

El cuento de hoy es el último audio que grabé para Encrucijada Pagana, antes de recuperar el proyecto. No se llegó a publicar, y en agradecimiento por vuestro apoyo en esta nueva etapa, quería entregároslo como una de esas cartas que llegan mucho después de lo previsto a su destinatario, pero que llegan, quizá, en el momento adecuado. Aunque sea en susurros…

La de hoy es una leyenda, una historia de traición y justicia poética, contada a medias entre Cantabria y Cataluña, dado que en cada uno de estos territorios se conserva una versión que recuerda lo que la otra ha olvidado. La Dama y el jándalo, recopilada por el cántabro Manuel Llano, se encuentra entre los apuntes del catalán Joan Amades referida como la leyenda del Gos Nonell (Perro Nonell). De este modo, lo que algunos autores relacionan con los gigantes y criaturas de la nieve, se puede vincular también con los sabuesos infernales, ligados -cómo no- a la Caza Salvaje. Aparecerán también en el relato las Anjanas, entidades feéricas relacionadas con las damas del agua y del invierno. A través de estos personajes, y sus interacciones, hablaremos de los efectos de lo Terrible y lo Maravilloso en aquellos que recorren los caminos torcidos.

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Imagen: Hellhounds, Inc.

La Muerte tiene sus propios tiempos

saturnmo1999
La Muerte tiene sus propios tiempos.
Sólo nos sorprende cuando olvidamos que nada en este mundo le es ajeno.
 
No siempre le es posible anunciar su llegada, o detenerse a tocar a la puerta, pero nunca és una ladrona. Desde mucho antes de que fueran levantadas, guarda las llaves de todas las casas que alguna vez habitamos, o habitaremos.
 
La muerte es una visita que merece ser recibida con atención. De vez en cuando, al pasar cerca, nos deja entrever lo que se encuentra al otro lado de esas ventanas que nosotros olvidamos limpiar, y que ella abre hacia un aire y una luz insospechados en el refugio de nuestros muros.
 
Algo se va hacia esos espacios desconocidos, pero, al mismo tiempo, algo de ellos se cuela en nuestras vidas, empapándolas, insuflando un aliento de estrellas en el discurrir de la cotidianidad, descendiendo a la raíz temblorosa, preñándola del recuerdo de los horizontes por cruzar.
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106 – Sombra y Sustrato — Encrucijada Pagana

Lunes, 21 de Enero de 2019 Bajo el impulso del eclipse iniciamos una serie de 10 programas que constituirán la temporada más informal de la Encrucijada. Dedicamos el primero de los audios a las Sombras que se extienden mucho más allá de la consulta del psicólogo para jugar un papel clave en la práctica mágica. […]

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