La canción de la sangre

Dante_Gabriel_Rossetti_-_The_Damsel_of_the_Sanct_Grael_(1874)

De una hoja de hemeroteca encontrada por azar…

“Soy blanca y roja; tengo la blancura de la nieve y el rojo del sol. Tengo el alba pureza de todo lo inmaculado y el obscuro color del fuego concentrado hasta lo indecible.

Soy blanca y roja; pero ya sea que alimente la vida vegetal o la gran vida de los animales, el movimiento incesante es mi distintivo. Yo asciendo y bajo por las venas de los árboles, de los arbustos, de las plantas; yo corro sin detenerme por venas y arterias. Mi riego engendra la vida; mi presencia produce el calor; mi ausencia ocasiona la muerte. Cuando no llego adonde debo, la muerte aparece; la muerte que va precedida del frío inaguantable, de la gangrena sin cura.

Soy blanca y roja; por mí alientan plantas y animales; por mí ha logrado el hombre vencer las fuerzas ciegas de la Naturaleza. Tan generosa soy cuando aparezco blanca, como cuando envío oleadas rojas a través de los organismos superiores. Por mí crecen los bosques, se pueblan de arbustos las montañas, estallan en flores los botones, palpitan en el aire embalsamado las policromadas alas de las mariposas, vuelan los pájaros y cantan el himno eterno, sin palabra, y de admirable ritmo; por mí las luciérnagas encienden sus diminutos faros, las abejas liban la miel del cáliz de las flores, triscan las ovejas, abren sus corolas las rosas y los claveles, y cuanto alienta, inmóvil o semoviente, crece y vive y goza o padece.

Yo soy la que, al ser derramada, fecunda la tierra; yo soy la que alimenta la llama de la inteligencia. Yo doy la vida, que nace entre mis olas; yo produzco la muerte que llega muchas veces envuelta entre mis ondas. Yo produzco la palpitación que es signo de vida; yo soy el alma madre, el principio mismo del movimiento.

Yo he recorrido en rojas oleadas los campos de batalla; yo he ascendido con fuerza incontrastable hacia los cerebros de soberana fuerza, para inspirar las ideas eternas como la inteligencia, claras como la luz, fuertes como la muerte. Yo soy el alma del alma, el espíritu del cerebro. Yo produzco el espasmo que engendra las ideas, que hace surgir la ciencia, que crea lo bueno y lo bello.

Soy blanca y roja; fría como lo inmóvil, caliente como el impulso vital. Soy blanca para sustentar unas vidas y roja para alimentar otras; ¡pero soy siempre fuerte, siempre soberana, siempre dueña y señora de la Vida!

La Canción de la Sangre, Album Salon, Año III, núm. 37, Barcelona, 1899

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Imagen:
Dante Gabriel Rossetti, The Damsel of the Sanct Grael, 1874