La torre de marfil… R. Darío

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(…)

La torre de marfil tentó mi anhelo;
quise encerrarme dentro de mí mismo,
y tuve hambre de espacio y sed de cielo
desde las sombras de mi propio abismo.

(…)

¡Oh, la selva sagrada! ¡Oh, la profunda
emanación del corazón divino
de la sagrada selva! ¡Oh, la fecunda
fuente cuya virtud vence al destino!

(…)

Allí va el dios en celo tras la hembra,
y la caña de Pan se alza del lodo;
la eterna vida sus semillas siembra,
y brota la armonía del gran Todo.

El alma que entra allí debe ir desnuda,
temblando de deseo y fiebre santa,
sobre cardo heridor y espina aguda:
así sueña, así vibra y así canta.

(…)

Y la vida es misterio, la luz ciega
y la verdad inaccesible asombra;
la adusta perfección jamás se entrega,
y el secreto ideal duerme en la sombra.

Por eso ser sincero es ser potente;
de desnuda que está, brilla la estrella;
el agua dice el alma de la fuente
en la voz de cristal que fluye de ella.

(…)

 Ruben Darío, 1904

Un tabú peligroso

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Este libro (“PRONOIA Is the Antidote for Paranoia” ) es una conversacion, no un dictado. Es una pregunta, no un dogma. Somos exploradores en la búsqueda de la siempre envolvente verdad, no autoridades proclamando doctrina desde lo alto. Rechazamos ser vendedores intentando que te gusten o que compres nuestras ideas. De hecho, vamos a ver las desventajas de las perspectivas que celebramos.

La primera cosa que debes considerar antes de establecer vincularte con la pronoia es que ésta está totalmente en desacuerdo con la sabiduría convencional. John Keats, poeta del siglo XIX,  dijo que si algo no es hermoso, probablemente no es cierto. Pero la gran mayoría de los narradores actuales – periodistas, cineastas, novelistas, presentadores televisivos y poetas-, afirman lo contrario: si algo no es feo, probablemente no sea cierto.

En un mundo que equipara el pesimismo con la perspicacia y considera las historias sobre cosas que se desmoronan la cumbre del entretenimiento, la pronoia es una desviación. Es un tabú tan tabú que ni siquiera se reconoce como tal.

El niño americano promedio ve 20.000 asesinatos simulados antes de llegar a los 18 años. Esto se considera normal. Hay miles de películas, programas de televisión y viedeojuegos que muestran a las personas haciendose cosas terribles las unas a las otras. Si lees periódicos y sitios de noticias en Internet, tienes todo el derecho a creer que la experiencia humana está conformada en un 90%  por cosas malas y desagradables. Los autores de miles de libros publicados este año esperan atraerte a través del glamour de matar, ser adicto, odiarse a uno mismo, tener alguna patología sexual, la vergüenza, la traición, la extorsión, el robo, el cáncer, el incendio premeditado y la tortura.

Sin embargo tendrás dificultades para encontrar más que unas pocas novelas, películas, noticias y programas de televisión que se atrevan a describir la vida como un regalo cuyo propósito es enriquecer el alma humana.

Si cultivas una afinidad por la pronoia, la gente que respetas puede preguntarte si has perdido el camino. Puedes parecerles ingenuo, excéntrico, irreal, equivocado, o incluso estúpido. Tu reputación podría verse dañada y tu estatus social podría disminuir.

Pero eso puede ser relativamente fácil  en comparación con la lucha que supone crear una nueva relación contigo mismo. Para empezar, tendrás que reconocer que lo que antes considerabas una facultad muy apreciada -la capacidad de discernir la debilidad en todo- podría ser en realidad una señal de cobardía y pereza. Lejos de ser una muestra de tu poder y singularidad, tu impulso para producir opiniones severas alimentadas por la hostilidad es probablemente una señal de que has sufrido el lavado el cerebro de las ordinarias influencias del nihilismo pop.

Antes de iniciar la pronoia, puedes sentirse bien generando gran parte de tu energía dinámica a través de la ira, la agitación, la incomodidad y el desprecio crítico. Pero una vez que la pronoia avanza, naturalmente querrás más sentimientos positivos que se conviertan en tu combustible de alto octanaje. Eso requerirá un entrenamiento extensivo. El trabajo podría ser arduo, delicado y lento.

¿Estás realmente listo para desechar los valores y las imágenes de tí mismo que te mantienen encerrado en la alineación con la civilización moribunda? ¿Tendrás la energía y la inspiración necesarias para inventar pecados mayores, mejores, más originales y problemas más salvajes, más húmedos y más interesantes? ¿Te das cuenta de lo exigente que será convertirte en un ser salvajemente disciplinado, radicalmente curioso, ferozmente tierno, irónicamente sincero, ingeniosamente cariñoso, agresivamente sensible, blasfemamente reverente, lujurioso y compasivo maestro de felicidad turbulenta?

***

Rob Brezny, Pronoia, North Atlantic Books, Berkeley, 2009, pp.61-62
Imagen: François Fressinier

La tela de Penélope, Augusto Monterroso

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Hace muchos años vivía en Grecia un hombre llamado Ulises (quien a pesar de ser bastante sabio era muy astuto), casado con Penélope, mujer bella y singularmente dotada cuyo único defecto era su desmedida afición a tejer, costumbre gracias a la cual pudo pasar sola largas temporadas.

Dice la leyenda que en cada ocasión en que Ulises con su astucia observaba que a pesar de sus prohibiciones ella se disponía una vez más a iniciar uno de sus interminables tejidos, se le podía ver por las noches preparando a hurtadillas sus botas y una buena barca, hasta que sin decirle nada se iba a recorrer el mundo y a buscarse a sí mismo.

De esta manera ella conseguía mantenerlo alejado mientras coqueteaba con sus pretendientes, haciéndoles creer que tejía mientras Ulises viajaba y no que Ulises viajaba mientras ella tejía, como pudo haber imaginado Homero, que, como se sabe, a veces dormía y no se daba cuenta de nada.

Augusto Monterroso

Separador

Imagen: Penélope y los pretendientes, John William Waterhouse, 1912

El reino secreto, Robert Graves

Charles Amable Lenoir, A Nimph in the woods
El Reino Secreto
Toda mujer de naturaleza regia
posee un reino que le es más verdadero
que este pálido mundo externo.

A medianoche cuando la casa permanece en silencio
deja de lado aguja o libro
y lo visita a escondidas.

Cerrando los ojos, ella improvisa
una cerca de cinco barras entre altos abedules,
salta por encima, toma posesión
Entonces corre, vuela cabalga
(un caballo al trote viene a recibirla)
y viaja donde quiere.

Sabe hacer crecer la hierba, y que los lirios
se abran de capullo a flor mientras observa,
dejando comer a los peces de su mano.

Ha fundado pueblos, ha plantado arboledas,
y consagrado valles para arroyos que corren
frescos a una bahía cerrada.

Nunca he osado interrogar a mi amor
sobre el gobierno de su reino,
o su geografia.

Ni la he seguido entre aquellos abedules
con una pierna sobre la verja
espiando en la niebla.

Pero me ha prometido, cuando yo muera,
un pabellón bajo su palacio privado
en un claro del bosque,
donde crecen gencianas y claveles
y a veces podamos encontrarnos.

Robert Graves

The Secret Land

Every woman of true royalty owns
A secret land more real to her
Than this pale outer world:

At midnight when the house falls quiet
She lays aside needle or book
And visits it unseen.
Shutting her eyes, she improvises
A five-barred gate among tall birches,
Vaults over, takes possession.

Then runs, or flies, or mounts a horse
(A horse will canter up to greet her)
And travels where she will;

Can make grass grow, coax lilies up
From bud to blossom as she watches,
Lets fish eat from her palm.

Has founded villages, planted groves
And hallowed valleys for brooks running
Cool to a land-locked bay.

I never dared question my love
About the government of her queendom
Or its geography,

Nor followed her between those birches,
Setting one leg astride the gate,
Spying into the mist.

Yet she has pledged me, when I die,
A lodge beneath her private palace
In a level clearing of the wood
Where gentians grow and gillyflowers
And sometimes we may meet.

 

Imagen: A nimph in the wood, Charles Amable Lenoir

Pocas son las personas… H.P. Lovecraft

“Pocas son las personas que conocen las maravillas ocultas en los relatos y visiones de su juventud; pues cuando somos niños escuchamos y soñamos y pensamos en cosas a penas sugeridas; y cuando llegamos a la madurez y tratamos de recordar, nos convertimos en personas torpes y prosaicas, cegadas por el veneno de la vida. Pero algunos nos levantamos en medio de la noche entre insólitas fantasías, colinas y jardines encantados, fuentes que canturrean bajo el sol, acantilados de oro que se yerguen sobre mares susurrantes, llanuras que se extienden al pie de una ciudades soñolientas de bronce y piedra, y sombrías procesiones de héroes a lomos de enjaezados corceles blancos que cabalgan por los linderos de los bosques más espesos; entonces sabemos que hemos mirado hacia atrás, a las puertas de marfil que se abren a ese mundo de maravilla que un día, antes de alcanzar la sabiduría y la infelicidad, fue nuestro.”

H.P. Lovecraft, “Celephaïs”, 1920

Imagen: “Niamh meets Oisin”,  P.J. Lynch para el libro “Names upon the harp”, 2000.